En España el sistema de pensiones permiten sacarle el mayor partido a la fiscalidad de las pensiones, pero también son las rentas que más notan el desfase, entre su sueldo y su pensión, por lo que tienen que ahorrar más para mantener su estilo de vida.

Las franjas de cotización son las siguientes en caso de ser una persona de 50 años con 25 cotizados:

  • Con un sueldo bruto anual de 30.000€ recibirá 27.853€ anuales de pensión. Un desfase del 7,15% menos.
  • Con un sueldo bruto anual de 60.000€ recibirá 36.827€ anuales de pensión. Un desfase del 38,6% menos.
  • Con un sueldo bruto anual de 120.000€ recibirá 36.827€ anuales de pensión. Un desfase del 69,3% menos.

Las pensiones más altas, por otro lado, tienen mayores ventajas para acumular ahorros para la jubilación. Obtienen mayores beneficios fiscales que rentas más bajas en el momento de realizar la aportación al plan.

La base imponible del IRPF se reduce más con rentas altas. Una renta elevada con un tipo marginal del 45% recibirá una ayuda de Hacienda de 3.600€ si realiza la aportación máxima de 8.000€ anuales.

En caso de aplicarse un tipo marginal del 24% recibirá 2.500€ de ayudas y 380€ de ayuda si aporta 2.000€ a un tipo del 19%.

Ventajas para mayores de 65 años

El mercado ofrece rentas vitalicias de fiscalidad atractiva para las personas mayores de 65 años.

Estas personas no tendrán que tributar por sus ganancias patrimoniales si el importe se invierte en una renta vitalicia. Estarán entonces asegurados durante seis meses. Además, estos productos tributan al 19% al considerarse rendimiento de ahorro.

El pago de esta renta está exenta de tributación progresivamente proporcional a la edad del cliente. A mayor edad menor tributación. Estas exenciones se dividen en:

  • Excepción del 92% para mayores de 70 años.
  • Excepción del 80% para personas que tengan entre 66 y 69 años.